Rimay te acompaña en cada repetición y mide tu avance respecto a tu propio punto de partida — para que tu fonoaudiólogo siga de cerca tu constancia, sin reemplazar nunca su criterio.
Tras un ACV, el avance depende de la práctica facial diaria. Pero al salir del consultorio, el paciente queda sin guía y el terapeuta, sin datos.
La cámara mide el movimiento facial. El micrófono confirma la voz. La compuerta AND une las dos señales: una repetición vale solo si ocurren a la vez — nunca la mímica muda.
Privacidad por diseño: no podemos filtrar lo que nunca recibimos. El análisis del movimiento y la voz ocurre en tu propio equipo; solo viajan los resultados.
El terapeuta no necesita invadir el hogar del paciente con video. Rimay toma la matriz de datos enviados desde el navegador y reconstruye la sesión sobre un modelo anatómico tridimensional.
Suscripción mensual en USD. Todo corre en el navegador, sin aparatos: sumar un paciente más casi no cuesta.
Te mostramos cómo dar de alta a tu primer paciente y leer su primer reporte. Sin tarjeta.
Recibimos tu solicitud. Te escribiremos muy pronto para coordinar tu demo de Rimay.
Rimay — “hablar”, en kichwa — nació en Cuenca, Ecuador, para que la terapia del habla no se detenga al salir del consultorio. Un sistema, dos miradas: simplicidad extrema para quien practica, densidad de datos ordenada para su terapeuta.